Insospechadamente logramos culminar lo comenzado hace 8 meses.
Os dejo el final. A veces la realidad supera la ficción, en esta ocasión no hay muertos pero sí heridos, y esta condición les hace especialmente peligrosos.
Perdieron los apellidos, perdió la prepotencia y el odio irracional, perdió la mediocridad, perdieron los supuestos dueños del cortijo.
Disfruten del vídeo y gracias por acompañarme en estos meses. Ahora toca hablar de otros temas.