Archivos para Septiembre, 2008

“LOLA”

No lo digo, lo dicen The Kinks:

LA CONOCÍ EN UN CLUB DEL VIEJO SOHO,
DONDE BEBES CHAMPAGNE Y TE SABE A COCA-COLA
SEE-OH-EL-AYE COLA.

SE ACERCÓ A MI Y ME PREGUNTÓ SI QUERÍA BAILAR,
LE PREGUNTÉ SU NOMBRE Y CON VOZ GRAVE ME DIJO LOLA
EL-OH-EL-AYE OLA LA-LA-LA-LA LOLA.

BUENO, NO SOY EL TIPO MÁS FUERTE DEL MUNDO,
PERO CUANDO ME ABRAZÓ CASI ME ROMPE LA COLUMNA.
OH MI LOLA, LA-LA-LA-LA LOLA.

BUENO, NO SOY IMBÉCIL, PERO NO PUEDO
ENTENDER PORQUÉ HABLA COMO UN HOMBRE
Y ANDA COMO UNA MUJER
OH MI LOLA, LA-LA-LA-LA LOLA, LA-LA-LA-LA LOLA.

BIEN, BEBIMOS CHAMPAGNE Y BAILAMOS TODA LA NOCHE BAJO LA LUZ ARTIFICIAL
ME TOMÓ Y ME SENTÓ EN SUS RODILLAS Y DIJO:
¿QUIERES VENIR A CASA CONMIGO, CARIÑO?
BUENO, NO SOY EL TIPO MÁS APASIONADO DEL MUNDO,
PERO CUANDO MIRÉ A SUS OJOS,
CASI CAÍ POR MI LOLA LA-LA-LA-LA LOLA LA-LA-LA-LA LOLA.

LA EMPUJÉ,
ME DIRIGÍ HACIA LA PUERTA,
CAÍ AL SUELO,
ME PUSE DE RODILLAS
LUEGO LA MIRÉ Y ELLA ME MIRÓ A MI.

BUENO, ESA ES LA MANERA DE LA QUE QUIERO ESTAR
Y SIEMPRE LO HE QUERIDO DE ESA FORMA PARA MI LOLA,
LA-LA-LA-LA LOLA
LAS CHICAS SERÁN CHICOS Y LOS CHICOS CHICAS,
ES UNA TURBIA Y CONFUSA MEZCLA EN EL MUNDO,
EXCEPTO PARA LOLA
LA-LA-LA-LA LOLA.

BIEN, DEJÉ MI CASA HACE UNA SEMANA
Y NUNCA ANTES HABÍA BESADO A UNA MUJER,
PERO LOLA SONRIÓ Y ME TOMÓ LA MANO Y ME DIJO
¡QUERIDO, TE VOY A HACER UN HOMBRE!

BUENO, NO SOY EL HOMBRE MÁS MASCULINO DEL MUNDO
PERO SE LO QUE SOY, ESTOY SATISFECHO DE SER UN HOMBRE Y TAMBIÉN LOLA,
LA-LA-LA-LA LOLA LA-LA-LA-LA LOLA
LOLA LA-LA-LA-LA LOLA LA-LA-LA-LA LOLA.

Comentarios (2) »

Fin del verano

El verano murió. Variado, disperso, emocionante, distinto, estresante, relajado, así lo definiría. Me gusta pensar que aprovecho esta época del año para pensar, reflexionar, recapacitar y tomar decisiones pero al final las intenciones siempre superan a la realidad.

La vuelta a la subestimada rutina ha supuesto para mí que ésta no sea tal. Abandono mi puesto como responsable de marketing para asumir la responsabilidad de la dirección de desarrollo comercial de la compañía. Es un cambio cualitativo y cuantitativo en mi trayectoria profesional. Soy plenamente consciente de mis capacidades y mis limitaciones, sé la responsabilidad que implica este nuevo puesto, pero me preocupa que mi primera reacción ante la propuesta fuera NO. Un NO fundamentado en la ley del mínimo esfuerzo a la que me entrego a menudo con demasiada pasión. Sé de lo que se, conozco lo que controlo, siempre he trabajado en el ámbito del marketing y la comunicación, esta nueva responsabilidad supone trabajar más, adaptarme, formar a mi sucesor en el cargo (por suerte ha entrado un amiguete que controla del tema y conozco hace años), asumir como propia la evolución comercial de la compañía. En definitiva supone dejar atrás un estatus, una reputación en la empresa y una comodidad y volver a empezar de 0 en un nuevo puesto más exigente, que pereza. Pero si con 30 años no asumo una promoción profesional como esta sé que no lo haré más adelante, aún así me ha costado pasar del No al Sí.

Este cambio afecta a otros ámbitos de mi vida, estoy confuso. De nuevo, se pone ante mí la disyuntiva que ya hace unos años se me presentó. Cada vez me cuesta más combinar el ámbito político con las responsabilidades profesionales. Mi dispersión mental me impide centrarme y cumplir al 100%  en ambas. Evidentemente tengo clara la prioridad y sé que la libertad en el ámbito político me la concede la evolución en el ámbito profesional, pero el cambio y el nivel de exigencia de este  nuevo puesto mermará cada vez más mi presencia en otros estadios de mi vida. Sé que hace años decepcioné a personas que confiaron en mí, sé que el esfuerzo que realizamos mereció la pena pero cuando llegó el momento de desarrollar la nueva situación de paz orgánica fallé, fallé porque no podía compatibilizar lo laboral con lo político, y me temo que ahora puede pasar lo mismo. De aquel episodio han transcurrido ya 10 años, aún recuerdo esa reunión en aquella casa cedida por el Gobierno de Victimiti, el apretón de manos entre ambos, la reunión de última hora en la habitación de aquel hotel en el que sellamos el acuerdo, aquella conversación en la que nos congratulábamos por el éxito de unificar la organización, fue una lección para los mayores.

Tenía apenas 20 años, espero que la supuesta madurez que adquieres con el tiempo me ayude a tomar la mejor decisión.

Comentarios (3) »