El inicio

En estos tres últimos días se han acabado de colocar. El viernes, un día antes de escaparme a Gijonciti a ver a los muchachos, el guante empujará la pieza que impulsará a su vez a la siguiente. Es el inicio, veremos…

Esto es necesario, de verdad, la travesía del desierto ha sido larga y costosa, ninguno merecíamos la ausencia  absoluta de agua. Pero aguantamos todos, ni uno quiso volver al calor del hogar ficticio. Cuando se tiene sed y no se vende el alma por una cantimplora repleta de agua demuestra algo no creeis?. Nadie de la comitiva del desierto tenía ni tiene demasiado que ganar y la sed que pasamos me infunde confianza en cada uno de ellos, me une a todos los miembros una extraña y voluntaria obligatoriedad de lealtad. En serio, en los matices está la riqueza, mi desconfianza estructural hacia este ámbito se mezcla con una confianza y esperanza conyuntural basada en realidades penosas, porque no hay nada más jodido que tener mucha sed y aún así no agarrar la botella de agua  porque no te gusta la mano que te la ofrece. El objetivo no está claro, pero joder, hay algo de idealismo en todo esto y eso me pone. Quizás sea de este modo como yo lo quiero ver de cara a una justificación interna, pero así lo siento y así os lo transmito.

Quien me conoce y bien me quiere me dice que  a veces me puede la esperanza y me entrego demasiado, así luego vienen las ostias. Que no sea visceral, que no humille el concepto de equidistancia. Pero la verdad es que esto que me advierten en modo de consejo me da la vida. A veces en este ámbito merece la pena poner la cabeza bajo las órdenes del corazón.

 

 Continuamos con el espíritu vacacional.  Espero ansioso lo absurdo, ridículo y surrealista que me espera el sábado.

Diga sus palabras