Pepe, el del bolsillo rápido
Apenas he vuelto hace unas horas de la escapada vacacional. Un poquito de Dylan, otro de Drexler, aderezado con mi adorada Baba O´Riley, cierro la puerta del confesionario y abro mi libreta corporativa para recordar las diferencias entre el horreo, el cabazo y la panera y de paso a la persona que sin quererlo por su parte ni por la nuestra ha marcado parte de nuestro retiro.
Joder que bien sienta el abandono de lo coditiano, el descubrimiento de nuevas personas de nuevos paisajes, de nuevas carreteras. Vuelvo con propósito de enmienda, renovado. Espero que nuestra compañera rutina me deje disfrutar de estas sensaciones durante más tiempo que en otras ocasiones. Tengo ganas de sentir, de hablar, de escuchar, de actuar, de innovar, de evolucionar, de mejorar…
Nos recibió junto al hotel, se acercó al coche y tras los protocolarios saludos seguimos su Audi blanco hasta nuestro alojamiento. El estrechamiento progresivo de la carretera y la supremacía de lo verde y marrón sobre el ladrillo hacían presagiar que íbamos a encontrar lo que buscábamos, y así fue. Bajamos del coche y entablamos nuestra primera conversación con Pepe, un hombre de unos 55 años reales y 65 aparentes.
Fanciti esconde verdaderas joyas, es diversa, heterogénea, influyente en función de su orografía en su interacción con sus habitantes. Sí, la relevancia del entorno que alguna vez ya he comentado, sé que los psicólogos que puedan leer esto no estarán de acuerdo pero sin duda en gran parte somos el resultado de lo que nos rodea en el presente y lo que nos ha rodeado en el pasado. Es tan importante alimentar al cerebro de experiencias, que le despierte del aletargamiento, que se concentre en los sonidos, movimientos y personas nuevas para él.
Descargamos el equipaje físico y que creo que paralelamente descargamos el equipaje mental. Los rotros se relajan, las conversaciones se alargan y lo que hace apenas 450 KM era vital ahora es intranscendente. Que le jodan a todo. Arriba el surrealismo, lo absurdo, la vuelta de la vuelta y de la vuelta.
Aquella tarde y tras comer en un lugar precioso recomendado por Pepe, nos dirigimos al pueblo que da nombre a la comarca para hacer gala de nuestra pasión por el “poteo” (todos tenemos vicios y este es de los confesables) ya en el primer bar y a punto de terminar nuestros dos crianzas Pepé demostró su fama de bolsillo rápido. Nos despedimos y continuamos con aquella improvisada ruta.
La combinación de ojos, sonrisa y palabras son claves para la conformación primera de la imagen de una persona, y Pepe desprendía ser una “buena persona”. Es algo que se percibe que se sabe y que muy pocas personas te lo transmiten, simplemente porque hay quienes no lo tienen. Conozco muy pocas buenas personas con mayúsculas, no me refiero a santurrones, simpáticos irritantes, personas caritativas u otro tipo de perfil que pueda encajar con “buena persona”. Las BUENAS PERSONAS pueden joder a los demás, cotillear del otro, ser cabroncetes pero proyectan una combinación de mirada, sonrisa y palabras que se traducen en esas dos palabras con mayúsculas. Estas personas me tienen ganado desde el inicio, con ellos intento evitar mi condición de abonado al mínimo esfuerzo, me gusta empatizar con ellas, escucharles, mirarles, entrar en sus juegos. Nunca seré una BUENA PERSONA, quizás de ahí mi admiración sincera hacia ellos.
Ya en el segundo bar, mi compañera y yo repetimos con el crianza, de nuevo entra Pepe, nos saluda, se para, no sabe si acercarse, le parece un exceso, sé que desea estar con nosotros y establecer una conversación tras otra, le devuelvo la mirada junto con mi característica sonrisa de gilipoyas, lo tiene ya claro, se une a nosotros. Ya juntos nos cuenta como usar una piedra pomez para eliminar el amarillo de los dedos fruto de los 4 paquetes diarios de cigarrillos que se fumaba allá por los años 80. Pepe ya no fuma, lo dejó en el 82 cuando sufrió una angina de pecho. El médico entonces le prohibió fumar y beber, pudo con lo primero pero lo segundo le gustaba demasiado. Eso sí, se acabaron los 5 cubatas diarios por las calles de Barcelona. Sus compañeros de fatigas han ido cayendo, la mayoría en torno a los 50 años, infartos y cánceres de pulmón y garganta en todos los casos.
Este tío es la ostia, mientras nos perdemos en la conversación y nos dice que le encanta escaparse al Kai Alde para comer Cordero ( a quien se le ocurre) veo que intercambia una señal con la camarera, ella responde rápido a la señal llenando nuestras copas y recogiendo sus monedas. He descubierto a “bolsillo rápido”, esta vez no se lo permito, mi compañera se da cuenta, ella se encarga de él y yo de la camarera, logramos evitar (por el momento) que nuestra estancia le haga perder dinero.
Entra una mujer de unos 50 años saluda a Pepe va a situarse al otro extremo de la barra pero bolsillo rápido se lo impide, le agarra del brazo y le invita a quedarse con nosotros, le pide un vino pero la doctora le rectifica, quiere agua. Pepe está decepcionado, creo que no entiende que alguien pida agua en un bar, no lo concibe. Entablamos conversación con la doctora del pueblo, una mujer encantadora, nos cuenta más anécdotas de Pepe, su leyenda se acrecienta en mi mente, le insiste que nos cuente su relación con mi anterior lugar de residencia “Santurciti”. Parece ser que Pepe durante su estancia en Santurciti trabajando en el puerto encontró una peluquería con peluqueras que le cortaban muy bien el pelo, por eso, ahora recorre los más de 480 KM que le separa de la peluquería cada vez que tiene que cortarse el pelo. No me importa conducir - dice- me dejan muy bien. La noche acaba de empezar.
Que triviales son algunas cosas que nos rodean y a las que dotamos de importancia y que importantes son algunos momentos que parecen triviales. Mientras converso con Pepe, La Doctora y mi compañera pienso en muchas cosas…. Me gusta observarles, me siento cómodo en ese escenario.
De repente llega un hombretón de en torno a 44 años, va de sobrado, infunde confianza en si mismo, el grandullón está integrado pero no encaja con esas gentes, saluda a unos y a otros, quiere proyectar seguridad, no va conmigo pero quizás por los vinos que ya me había tomado me desvela cierta simpatía. En el anterior Bar Pepe nos lo había presentado, era de una provincia de Victimiti pero de joven tuvo que marcharse a Marbelliti, un pueblo del sur de Fanciti, por amenazas de la banda terrorista JETI a su padre empresario. Se acerca, él no se corta, Pepé le hace un sitio, antes incluso de iniciar la conversación Bolsillo Rápido actua, el grandullón ya tiene su cerveza. El círculo se ha completado. Lo que se inició como una ronda rápida por la tarde para luego volver a nuestra casa Rural alquilada a Pepe se convierte en una improvisada quedada de cinco personas que desean pasar un buen rato y que sin duda trascendería la tarde. Me encantan estos encuentros espontáneos en los que se respira buen rollo y ganas de disfrutar. Son relaciones efímeras, del otro sólo se espera que te escuche y te corresponda con palabras, no hay intereses ocultos ni hay que cuidar las palabras.
El grandullón me divierte, se le caza rápido, le gusta que le cazen, mi compañera lo sabe, le busco y le encuentro. Defiendo mi pasión por el Norte de Fanciti, la necesidad de generar un conjunto de infraestructuras de calidad que permitan la unión entre las principales ciudades del norte. El AVE tan extendido en otras provincias de fanciti en el Norte aún es carne de licitación, defiendo con vehemencia que alguien de Bilboti pueda desplazarse hasta Coruñi pasando por Santandeti en unas pocas horas. En una zona en donde más del 85% del tejido empresarial lo conforman microempresas y PYMES un AVE del Norte supondría un gran impulso empresarial y de dinamización económica. La Doctora y mi compañera respaldan mi posición Pepe sonríe, sólo sonríe. Cuando le digo que podría desplazarse hasta Bilboti en AVE para cortarse el pelo lo ve más claro y se suma en la defensa de este proyecto.
El grandullón no lo ve claro, no es rentable afirma una y otra vez, aquí viven cuatro monos. Le expreso mi oposición a concebir las infraestructuras Fancitianas desde una perspectiva Radial, en donde todo comienze y acabe en el centro. El grandullón se revuelve, Madriti es el centro afirma, mi vaso está lleno Bolsillo Rápido ha vuelto a actuar. Sigo buscando al grandullón. Hombre por lo menos desde que está el PSOE el AVE intercomunica varias provincias importantes y hay un plan de expansión de estas líneas muy importante que nos va a situar a la cabeza de Europa en alta velocidad - Comento. El grandullón coge la cerveza mira hacia un lado y vuelto a girar la cabeza mirándome a los ojos. Mira, todo lo que toca el PSOE lo hunde, allí donde ha estado ha sido un desastre, Marbelliti antes de Gil era de los socialistas, lo dejaron lleno de drogadictos, putas y suciedad Gil lo convirtió en una belleza - Responde convencido. Mi compañera y yo le miramos divertidos mientras nos tocamos disimuladamente en modo de señales. El gigante ha saltado, por dentro me descojono, la doctora le mira asombrado y Pepe sonríe.
La verdad es que estoy un poco hasta los cojones de los andaluces, son unos vagos es verdad eh, pero se vive bien allí- Nos comenta en un momento de la conversación. Dios como los disfruto, un estereotipo social delante mío de tipo puro. Cumplía todos los cánones. Es una reliquia de la sociología. Pero me cae bien, da juego, lo sabe, ameniza ese encuentro espontáneo.
Joder antes la policia no podía tocar a nadie, cuando llegó Gil en Marbelliti si un drogata mandaba a tomar por el culo a la policia ya sabía lo que tenía - afirma defendiendo la gestión de uno de los mayores caciques que ha generado la democracia. Yo me descojono, no le entro al trapo, al contrario seguimos el juego. Ese tipo de personas me reafirman en mi militancia política, la justicia social no deben ser sólo dos palabras deben ser el leit motive de la izquierda. Cuanto hay por hacer y en cuanta mierda nos enfangamos en la militancia diaria.
Pero detrás del grandullón hay mucha más historia, Pepe al día siguiente se acercó a la casa y estuvimos comentando la jugada de la noche anterior. Si procede ya ampliaré la historia del grandullón, pero para ser honestos diré que el alias “bolsillo rápido” fue ocurrencia suya.
Ya no lo permito, me niego PEPE NI SE TE OCURRA - le grito. Las siguientes rondas son nuestras. La tarde se ha convertido en madrugada, cogemos el coche y volvemos a nuestro retiro por aquellas carreteras empedradas.
Pepe, el del bolsillo rápido es un tipo de esos que merecen la pena, una de esas personas que hace que me cuestione mis creencias, que genera en mí confianza en el futuro y me recuerda que aún hay cosas por las que luchar, ilusiones que vivir y grandes momentos por disfrutar. El retiro vacacional ha dado sus frutos, vuelvo cargado y renovado, amiga rutina dame un respiro hay tantas cosas por hacer.
Un beso para todos, y Pepe, sin duda volveremos a vernos. Mi compañera y yo te esperamos para hacer una ruta del poteo fantástica por el pueblo del que tanto te hemos hablado y lleno de posibilidades en el que vivimos.