Repulsión

Resoplo antes de pulsar la primera tecla, resoplo porque se están amontonando tantas cosas en mi cabeza, tantas sensaciones originadas en tan sólo un fin de semana. Alegría, odio, impotencia, esperanza, impaciencia, rabia, amargura. No me es posible ordenar y dotar de coherencia a todo esto.

El viernes, a poco más tarde del mediodía un hombre asesinó a otro hombre propinándole dos tiros con una parabellum 9mm en la cabeza y uno en el pecho. El hombre que disparó tras ejecutar su obra huyó junto a su cómplice, el hombre que mas tarde moriría yacía agonizando en el suelto junto a una de sus hijas y su esposa, ambas parece que le exigían entre sollozos que aguantase mientras gritaban asesinos.

Esta es la última obra de los asesinos de Victimiti, estos hijos de la gran puta se han cargado a un compañero indefenso, militante de UGT y exconcejal en un pequeño pueblo de Victimiti. No quiero entrar ni en lógicas, ni en objetivos buscados, ni quiero otorgar a este asesinato el más mínimo resquicio de lógica o racionalidad, no quiero seguirles el juego.

Pero lo curioso es contemplar como baila la sociedad alrededor de los muertos, me repugna el no saber estar de figuras que tienen que estar a la altura, los usos colaterales del muerto, las conclusiones y pensamientos al respecto de personas que no tienen ni puta idea de lo que es perder a un compañero, o de tener que aprender que para mirar debajo del coche lo mejor es girar las ruedas hacia la derecha y con el brazo derecho sujetarte en el volante mientrar dejas caer tu cuerpo fuera del vehículo para saber si te habían colocado una bomba lapa como era habitual en tiempos demasiados cercanos para mí. Pero no, como perros en celo unos y otros saben cual es el cortejo idóneo para extraer una foto, una imagen, para vender como real una falsa empatía, falsa, por imposible, por la ausencia de experiencias similares.

 Me llega un sms de mi alcalde y me convoca para el sábado en el ayuntamiento a una concentración de repulsa al asesinato. Empieza el baile, empieza el cortejo de la imagen, empieza el uso de Isaias. Doy por hecho que la convocatoria oficial de la federación española de municipios es el sábado, me confirman compañeros de Victimiti que allí también se celebrarán concentraciones el sábado. Pero no, aquello es una excepción lo oficial es el lunes. Nos da lo mismo, hay que ir, en momentos así hay que estar con los tuyos, cercanos unos de otros, acudimos a la concentración, una concentración que se pactó silenciosa pero que de nuevo mi alcalde tuvo que romper con una declaración. Que asco, unos vienen otros van, se empiezan a hacer interpretaciones de lo que buscaban los hijos de la gran puta que han asesinado a un compañero.

Ahora que lo vivo con cierta distancia (cosa que me genera cierta sensación de culpabilidad desde este viernes), veo el gran carnaval que se forma en torno a Victimiti cuando ocurre un asesinato de algún militante compañero. El dolor, las palabras, los gestos, los actos, los hechos, las listas, las miradas son distintas. Unos no llevan máscara y otros sí. A veces lo mejor es no simular el dolor que no existe. Esto es mucho pedir, lo se.

La sociedad victimitiana está enferma, eso lo sabíamos, pero ahora observo con preocupación y asco las minisociedades fariseas que se crean alrededor.

Ha caído un compañero, sabeis lo que siento, y sabeis que lo siento, por favor tened cuidado. Siempre hemos sabido estar donde debíamos estar, allí lo sabíamos, sabíamos que lo importante no era un nombre, ni una foto, era estar juntos, compartir nuestra pena y nuestra rabia. Era distinto.

 La victoria nunca será completa.

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