Decía un primer ministro que la democracia es el menos malo de los sistemas de organización política. Estoy parcialmente de acuerdo, lo complementaría añadiendo que el sistema de partidos políticos no es la mejor forma de organización de la democracia, o al menos el uso de las personas que lo conforman no es el adecuado.
Política y sociedad, fueron conceptos prácticamente sinónimos en la conformación teórico-práctica de las democracias griegas. “El hombre es un animal político” afirmaba Aritóteles, y lo afirmaba porque el hombre, para la ética aristotélica, era la única especia capaz de organizarse en sociedad (más allá de impulsos biológicos de otras especies). Los conceptos Política y Sociedad estaban intrínsicamente unidos, unidos porque al hombre se le elevó a la condición de ciudadano. Esta es la clave, el ciudadano dejaba atrás los instintos del hombre prevaleciendo su capacidad racional. El ciudadano busca aportar sus cualidades y capacidades buscando el bien común de su sociedad. Yo aporto con lo mejor de mí – se beneficia el grupo - por lo que revierte de nuevo en mí. Era una concepción individualista – solidaria.
En principio y en teoría el sistema de organización política actual de los países occidentales se basa en todo lo anterior (cada estado con sus propias particularidades evidentemente), la práctica demuestra que esto sólo se cumple en parte. Como sabréis los pocos que me leeis (pero algunos seleccionados eh?) tiendo a establecer una vertical desde lo macro a lo micro y viceversa. Los análisis siempre hay que hacerles en ambas direcciones, lo macro y lo micro ya sea en economía, transformaciones sociales o políticas interactuan y se influyen entre sí.
En la parte micro tenemos una extensa red de “sucursales” de los distintos partidos políticos, a éstas, puede acceder cualquier ciudadano que tenga unas ideas o un posicionamiento ideológico determinado (primer supuesto falso, pero entrar en los detalles de las motivaciones humanas eternecería este post), este ciudadano se afilia y empieza a formar parte del engranaje político global. Entonces es más o menos participativo y quiere poner sus capacidades y cualidades a disposición del partido sabiendo que eso redundará en el bien común y buscando también el bien individual. Percibe que sus aportaciones son muy bien acogidas y que beneficia al grupo, pero no siente el beneficio personal. En cambio compañeros suyos con capacidades – cualidades objetivamente menores aportan poco al grupo pero obtienen un beneficio personal mayor. A esta persona, por el hecho de poder acudir a la sucursal con mayor asiduidad, no cuestionar las directrices de los que la dirigen o pertenecer a uno u otro clan (pequeños lobbies muy habituales en el sistema de partidos) u otros motivos ajenos a sus capacidades – cualidades se la promociona obteniendo progresivamente mayores cotas de responsabilidad, responsabilidad para con la sociedad. Es decir, al inicio política y sociedad caminan paralelamente, sin cruzarse, pero al final acaban cruzándose peligrosamente, el mediocre puede dirigir en base a méritos ajenos a capacidades y cualidades, méritos como el disponer de tiempo libre o una “capacidad” innata a serpentear.
Como veis, aquí partimos de dos cribas que impiden esa interrelación primigenia entre sociedad y política que propugnaban las primeras democracias. La primera, la propia afiliación a un partido, la no afiliación de personas con altas capacidades y cualidades impiden una mayor progresión del bien común. Pero es la propia concepción que la sociedad puede tener del sistema y la sensación de no obtener un bien personal la que impide esta afiliación. Soy de la opinión que los mejores siempre deben de estar al servicio de lo público y no de lo privado, pero el bien del colectivo debe ir consonancia con el bien individual.
La segunda criba se establece ya en las propias sucursales, cuando los que dirigen las sucursales, son aquellos que no aportaban demasiado para el bien común desde una perspectiva objetiva, pero sí solían pasearse mucho por la sucursal, pertenecían a un clan o tendían a apropiarse de cualidades – capacidades ajenas tienden a anular a los que aportan bien tangibles al colectivo para mantenerse en ese estatus. Esta criba tiene un carácter grave pensando en la macropolítica. Si un porcentaje determinado de ciudadanos “mediocres” desde un punto de vista de aportación de capacidades – cualidades dirigen el gobierno, la distancia entre política y sociedad se tiende a acrecentar, y los talentosos se vuelcan en la sociedad y no en la política, generando gobiernos mediocres al ser los que dirigen la sociedad en los ámbitos claves para el progreso.
No estoy afirmando que este escenario sea el habitual pero sí existe, y es invisible para la amplia mayoría. Es invisible porque todo se califica desde una perspectiva comparativa, y lo mediocre no es percibido como tal hasta que no lo confrontas con lo válido o brillante.
Cuidado no abogo por gobiernos de superhombres tanto en política como en sociedad (concepción de Ortega y Nietzsche) defiendo la oportunidad de que todo ciudadano pueda aportar sus capacidades – cualidades específicas para el bien común, sabiendo indirectamente encontrará un bien y una satisfacción individual. Tiendo pues a la especialización en las tareas por personas cualificadas en sus ámbito, tiendo al reconocimiento del mérito como forma de progreso y motivación, tiendo a la necesidad que los líderes en los distintos ámbitos se rodeen de personas cualificadas y calificadas, tiendo a que el mediocre no prevalezca. Decía Kennedyti que el mejor presidente posible es aquel capaz de rodearse de personas mejores que él y es capaz de reconocerlo. Que gran verdad pero que difícil de encontrar. ¿Cuanto se habrá dejado de avanzar por despediciar talento? ¿Por que no se fomenta que estén los mejores en el ámbito de lo público?
Este análisis deriva de conversaciones mundanas pero muy productivas acontecidas no hace mucho. Seleti, me decía un compañero de Victimiti, el inútil prevalece, hazme caso joder, en este puto partido el que baja a las sedes y toma 4 vinos es el que eligen para mantenerse. Este ex compañero pero amigo para mí válido y cualificado objetivamente (desde mi objetividad claro) supo saltarse la 2º criba, le costó horrores pero está en un lugar que le hace justicia y me alegro profundamente.
¿Por que no te planteas la vuelta? da igual que ya no vivas en Victimiti, mira como estamos aquí, nos han ganado por mayoría absoluta y estos no se van tan fácil, me decía una antigua compañera también amiga, esto es un desastre Seleti, hay reorganizar todo, renovarlo con gente válida, estamos muy mal, lo he comentado y estos piensan lo mismo, vuelve. Esta persona, dispuso históricamente todas sus capacidades y cualidades a disposición del bien común, también obtuvo recompensa individual, pero el entorno estaba formado por inútiles y el colectivo al final se ha visto perjudicado de manera grave. Es una muestra de la importancia de la suma de capacidades y cualidades.
La perspectiva del análisis a medio y largo plazo es crucial y en la segunda de mis conversaciones desveladas no se tuvo en cuenta a pesar de advertencias y datos objetivos. Lo siento de verdad, pero mi sitio ahora es otro.
zôon politikón