Quiero compartir con vosotros un par de videos de unos locos fancitianos. Si no os gusta lo entenderé me pasa con gente de mi entorno, pero es que yo me parto con esta gente.
Quiero compartir con vosotros un par de videos de unos locos fancitianos. Si no os gusta lo entenderé me pasa con gente de mi entorno, pero es que yo me parto con esta gente.
I am he as you are he as you are me
and we are all together
See how they run like pigs from a gun
see how they fly
I’m crying
Sitting on a cornflake
Waiting for the van to come
Corporation T-shirt, stupid bloody Tuesday
Man you’ve been a naughty boy
you let your face grow long
I am the eggman
they are the eggmen
I am the walrus
Goo goo g’ joob
Mr. city policeman sitting
pretty little policemen in a row
See how they fly like Lucy in the sky
See how they run
I’m crying
I’m crying, I’m crying
Yellow matter custard
Dripping from a dead dog’s eye
Crabalocker fishwife
Pornographic priestess
Boy, you’ve been a naughty girl
you let your knickers down
I am the eggman
They are the eggmen
I am the walrus
Goo goo g’ joob
Sitting in an English garden
waiting for the sun
If the sun don’t come you get a tan
from standing in the English rain
I am the eggman
They are the eggmen
I am the walrus
Goo goo g’ joob
Expert, texpert choking smokers
don’t you think the joker laughs at you
See how they smile like pigs in a sty
See how they snide
I’m crying
Semolina pilchard
climbing up the Eiffel tower
Elementary penguin singing Hare Krishna
Man, you should have seen them kicking
Edgar Allan Poe
I am the eggman
They are the eggmen
I am the walrus
Goo goo g’ joob
Decía un primer ministro que la democracia es el menos malo de los sistemas de organización política. Estoy parcialmente de acuerdo, lo complementaría añadiendo que el sistema de partidos políticos no es la mejor forma de organización de la democracia, o al menos el uso de las personas que lo conforman no es el adecuado.
Política y sociedad, fueron conceptos prácticamente sinónimos en la conformación teórico-práctica de las democracias griegas. “El hombre es un animal político” afirmaba Aritóteles, y lo afirmaba porque el hombre, para la ética aristotélica, era la única especia capaz de organizarse en sociedad (más allá de impulsos biológicos de otras especies). Los conceptos Política y Sociedad estaban intrínsicamente unidos, unidos porque al hombre se le elevó a la condición de ciudadano. Esta es la clave, el ciudadano dejaba atrás los instintos del hombre prevaleciendo su capacidad racional. El ciudadano busca aportar sus cualidades y capacidades buscando el bien común de su sociedad. Yo aporto con lo mejor de mí – se beneficia el grupo - por lo que revierte de nuevo en mí. Era una concepción individualista – solidaria.
En principio y en teoría el sistema de organización política actual de los países occidentales se basa en todo lo anterior (cada estado con sus propias particularidades evidentemente), la práctica demuestra que esto sólo se cumple en parte. Como sabréis los pocos que me leeis (pero algunos seleccionados eh?) tiendo a establecer una vertical desde lo macro a lo micro y viceversa. Los análisis siempre hay que hacerles en ambas direcciones, lo macro y lo micro ya sea en economía, transformaciones sociales o políticas interactuan y se influyen entre sí.
En la parte micro tenemos una extensa red de “sucursales” de los distintos partidos políticos, a éstas, puede acceder cualquier ciudadano que tenga unas ideas o un posicionamiento ideológico determinado (primer supuesto falso, pero entrar en los detalles de las motivaciones humanas eternecería este post), este ciudadano se afilia y empieza a formar parte del engranaje político global. Entonces es más o menos participativo y quiere poner sus capacidades y cualidades a disposición del partido sabiendo que eso redundará en el bien común y buscando también el bien individual. Percibe que sus aportaciones son muy bien acogidas y que beneficia al grupo, pero no siente el beneficio personal. En cambio compañeros suyos con capacidades – cualidades objetivamente menores aportan poco al grupo pero obtienen un beneficio personal mayor. A esta persona, por el hecho de poder acudir a la sucursal con mayor asiduidad, no cuestionar las directrices de los que la dirigen o pertenecer a uno u otro clan (pequeños lobbies muy habituales en el sistema de partidos) u otros motivos ajenos a sus capacidades – cualidades se la promociona obteniendo progresivamente mayores cotas de responsabilidad, responsabilidad para con la sociedad. Es decir, al inicio política y sociedad caminan paralelamente, sin cruzarse, pero al final acaban cruzándose peligrosamente, el mediocre puede dirigir en base a méritos ajenos a capacidades y cualidades, méritos como el disponer de tiempo libre o una “capacidad” innata a serpentear.
Como veis, aquí partimos de dos cribas que impiden esa interrelación primigenia entre sociedad y política que propugnaban las primeras democracias. La primera, la propia afiliación a un partido, la no afiliación de personas con altas capacidades y cualidades impiden una mayor progresión del bien común. Pero es la propia concepción que la sociedad puede tener del sistema y la sensación de no obtener un bien personal la que impide esta afiliación. Soy de la opinión que los mejores siempre deben de estar al servicio de lo público y no de lo privado, pero el bien del colectivo debe ir consonancia con el bien individual.
La segunda criba se establece ya en las propias sucursales, cuando los que dirigen las sucursales, son aquellos que no aportaban demasiado para el bien común desde una perspectiva objetiva, pero sí solían pasearse mucho por la sucursal, pertenecían a un clan o tendían a apropiarse de cualidades – capacidades ajenas tienden a anular a los que aportan bien tangibles al colectivo para mantenerse en ese estatus. Esta criba tiene un carácter grave pensando en la macropolítica. Si un porcentaje determinado de ciudadanos “mediocres” desde un punto de vista de aportación de capacidades – cualidades dirigen el gobierno, la distancia entre política y sociedad se tiende a acrecentar, y los talentosos se vuelcan en la sociedad y no en la política, generando gobiernos mediocres al ser los que dirigen la sociedad en los ámbitos claves para el progreso.
No estoy afirmando que este escenario sea el habitual pero sí existe, y es invisible para la amplia mayoría. Es invisible porque todo se califica desde una perspectiva comparativa, y lo mediocre no es percibido como tal hasta que no lo confrontas con lo válido o brillante.
Cuidado no abogo por gobiernos de superhombres tanto en política como en sociedad (concepción de Ortega y Nietzsche) defiendo la oportunidad de que todo ciudadano pueda aportar sus capacidades – cualidades específicas para el bien común, sabiendo indirectamente encontrará un bien y una satisfacción individual. Tiendo pues a la especialización en las tareas por personas cualificadas en sus ámbito, tiendo al reconocimiento del mérito como forma de progreso y motivación, tiendo a la necesidad que los líderes en los distintos ámbitos se rodeen de personas cualificadas y calificadas, tiendo a que el mediocre no prevalezca. Decía Kennedyti que el mejor presidente posible es aquel capaz de rodearse de personas mejores que él y es capaz de reconocerlo. Que gran verdad pero que difícil de encontrar. ¿Cuanto se habrá dejado de avanzar por despediciar talento? ¿Por que no se fomenta que estén los mejores en el ámbito de lo público?
Este análisis deriva de conversaciones mundanas pero muy productivas acontecidas no hace mucho. Seleti, me decía un compañero de Victimiti, el inútil prevalece, hazme caso joder, en este puto partido el que baja a las sedes y toma 4 vinos es el que eligen para mantenerse. Este ex compañero pero amigo para mí válido y cualificado objetivamente (desde mi objetividad claro) supo saltarse la 2º criba, le costó horrores pero está en un lugar que le hace justicia y me alegro profundamente.
¿Por que no te planteas la vuelta? da igual que ya no vivas en Victimiti, mira como estamos aquí, nos han ganado por mayoría absoluta y estos no se van tan fácil, me decía una antigua compañera también amiga, esto es un desastre Seleti, hay reorganizar todo, renovarlo con gente válida, estamos muy mal, lo he comentado y estos piensan lo mismo, vuelve. Esta persona, dispuso históricamente todas sus capacidades y cualidades a disposición del bien común, también obtuvo recompensa individual, pero el entorno estaba formado por inútiles y el colectivo al final se ha visto perjudicado de manera grave. Es una muestra de la importancia de la suma de capacidades y cualidades.
La perspectiva del análisis a medio y largo plazo es crucial y en la segunda de mis conversaciones desveladas no se tuvo en cuenta a pesar de advertencias y datos objetivos. Lo siento de verdad, pero mi sitio ahora es otro.
zôon politikón
- ¿Qué ostias haceis?
- Ejerciendo nuestra libertad de expresión
- Sois unos putos fancitianos que no dejáis a los vicitimitianos escoger nuestro futuro.
- Respetamos vuestra libertad de expresión, no amenazamos a nadie y menos pegamos tiros en la nuca. ¿Quien oprime a quien?
- Los que no quereis hablar sois vosotros.
- ¿Nosotros? pero si el mismo día que pegamos carteles nos los arrancais, no dejais que el pueblo pueda llegar a nosotros. Por nuestra parte nunca hemos arrancado vuestros carteles jamás, entendemos el juego democrático, vosotros no sabeis ni quereis jugar en él.
- Esto no puede seguir así.
-Estamos de acuerdo, debemos empezar por lo básico respetando nuestros derechos de manifestarnos.
- ¿Y el derecho de los presos?
- Desde nuestra posición y en nuestro ámbito estaríamos dispuestos a hablar de todo. Tiempo al tiempo, seamos conscientes del abismo que nos separa.
Tras esta conversación se sucedieron dos reuniones, en ellas parecía que nacía algo muy pequeño, pero algo al fin de al cabo. En ocasiones sentía que traicionaba a los míos, sobre todo a los que ya no estaban. Su determinación por llegar a puntos básicos de acuerdo parecía real, la nuestra lo era.
Pocas semanas después de la segunda reunión, durante un congreso, me llaman por teléfono, “han tirado cócteles molotov en casa de uno de los nuestros en tu pueblo”. ¿Que? no lo podía creer, el mensaje estaba claro, se cerraban de nuevo todas las conversaciones. Sin explicaciones, sin argumentos. Aquello tenía que acabar. Y así fue, evidentemente no hicimos ningún esfuerzo por recuperarlo, la impotencia, la decepción y la sensación de que nos habían engañado se apoderó de mí.
Esa experiencia clandestina fruto en gran medida de mi juventud e inconsciencia me influenció de forma definitiva en la conformación de mi posicionamiento respecto al nacionalismo radical. Que gran juego retórico utilizan, cuantas mentiras y cuanta hipocresía despliegan. Te das cuenta lo inútil que es el intentar racionalizar con ellos, no duran un asalto dialéctico. La extorsión, el asesinato, el secuestro, el miedo y la amenaza se han convertido en su “modus vivendi”, todo ello disfrazado de simbolismo, historia inventada y falsas buenas intenciones.
¿Aquello fue un error? Sí, lo fue.
¿Lo repitiría? Sí.
Que caprichosos son los recuerdos, a veces hacen acto de presencia como aquel familiar o aquellos amigos que sabiéndose en confianza aparecen por casa sin avisar dando lugar a un encuentro espontáneo (son los mejores) y a unas tertulias animadas, pero al final te queda esa sensación de no haber podido ejercer de anfitrión protocolario.
He aparcado el coche hace unos 50 minutos me he dirigido a la cafetería de siempre y he pedido mi café con leche corto de café y templado, he leído el periódico y mientras me dirigía a la oficina pensaba en todo lo que tenía que hacer. Explicación del programa de fidelización a la zona norte, formación de cognos, análisis de los resultados comerciales del fin de mes, implementación de nuevas estrategias comercializadoras, diseño final de la encuesta de satisfacción de clientes… luego en el fin de semana, y las actividades y compromisos de toda índole se me agolpaban.
De repente, mi subconsciente me lanzó un salvavidas y recordé aquellas mañanas sentado en un banco en la margen derecha del puente colgante, siempre el mismo banco, siempre las mismas vistas, siempre sólo. Sí, debía estar en la facultad pero en esos momentos mi alma, mi espíritu y mi cuerpo se sintonizaban, eran uno. Allí sentado conversaba con Kavafis, Lorca, Neruda, Melquíades, El pobre Coronel. También con Foucault, Durkheim, Simmel o Comte.
Veía como una ría era capaz de separar tan poca distancia física pero tanta distancia social, y siempre me enorgullecía de pertenecer a la que tenía enfrente de mis ojos, era gente auténtica, mestiza, venida de todos los rincones de Fanciti, esa gente había hecho posible con su sacrificio y trabajo que yo me sentara en un majestuoso parque rodeado de lujosos edificios ocupados por la alta burguesía de Victimiti, que injusta es la vida, que pena que Owen fracasara.
Apenas pasaba gente a mi alrededor, eran horas en las que lo cotidiano te podía, pensaba, imaginaba, creaba, me ilusionaba, pero sobre todo lograba sacudirme el polvo, renovarme. Tras unas horas, volvía a la margen que me correspondía por clase y espíritu y me dirigía a visitar a quien aún hoy me acompaña. Paquiti me abría la puerta, “Hola Seleti la tienes en el salón” me solía decir, y allí estaba esa sonrisa cautivadora y contagiosa, esos expresivos ojos, esa inteligencia mezclada con inocencia y con pasión por vivir, esa melena preciosa sin el mechón rubio del primer día. Su beso con abrazo incluido terminaban el trabajo que empezó en aquel banco de la margen derecha. Se pueden tener instantes tan felices con tan poco… Es tan injusto ser feliz, pero en ocasiones no lo puedo evitar.
Ahora, en estos mismos instantes, me han dejado sobre la mesa el parte comercial del mes, no ha ido mal, los últimos ajustes han dado resultado, seguimos creciendo por encima del sector… bien.
Echo de menos automedicarme de vez en cuando, que mi cuerpo, mi alma y mi espíritu vuelvan a sintonizarse. Tengo que buscar esas horas necesarias, tengo que buscar un nuevo banco en el que sentarme y conversar con mis viejos amigos.
Gracias subconsciente por el pequeño respiro que me has facilitado. Y por supuesto gracias a los compañeros y compañeras de facultad, teniais muy buena letra.