Un relato de ficción.

Aún existe, es lógico. Los actos y el tiempo la van transformando en su antagonista, pero la desconfianza  aún hace acto de presencia.

El sexto día era patente, pero el escenario, los nervios, el rencor, la alegría y otras prioridades la hacían parecer en ausencia.

El séptimo día cobró más protagonismo, pero fue un día corto. Una mañana.

En pocas ocasiones dos días desembocaron en tantas situaciones y escenarios dignos de análisis. Tú no eres tú, eres tu entorno, repetían en la facultad, cuánto puede influir el entorno en la persona, tanto como para hacerla desaparecer.

Pero, ¿acaso es negativo que exista y persista? No, por supuesto que no, naturaliza el proceso, el proceso del conocimiento y exploración mutua. Lo contrario, o la apariencia de lo contrario supondría la evidencia del comienzo de una relación meramente mercantil, algo habitual por otro lado en nuestro pequeño ámbito.

La ausencia de contacto previo, multitud de palabras envenenadas previas y posteriores de bocas ajenas pero en ambos sentidos y la propia experiencia de uno que inevitablemente moldea una personalidad o una actitud recelosa específica para este pequeño ámbito,  hacían esperar que apareciese desde el inicio y por todas las direcciones.

Pero las miradas, los gestos, las palabras demuestran que se está diluyendo, y quizás transformando en otra cosa aún pronto para definir. Los gestos, las palabras no son ya los del séptimo día.

Han pasado muchos – varios días desde aquello y las caras palabras intercambiadas entre el que parece listo (e incluso puede que lo sea un poquito), el que esconde más de lo que muestra (y lo que muestra me encanta) y el que sus ojos reflejan cambio, compromiso y confianza ciega en él mismo, iban surtiendo un curioso efecto, las palabras envenenadas del pasado dejaban de surtir efecto en mí a pasos agigantados.

Pasaban los días, y las caras palabras se sucedían, siendo cada vez más caras. Pero cuando la realidad refrendaban las palabras, la sensación de que algunas veces este pequeño ámbito merece la pena se hacía  poderosa.

Al margen de palabras, también hubo momentos, algunas tardes en el pueblo milenario compartiendo y departiendo palabras no caras gracias a la presencia, aquellos instantes en los que un tal J.L entraba en escena, o en los que nuevos compañeros de viaje me devuelven la Fe en este pequeño ámbito,  aquellas horas en las que el comprometido hacía gala de ello, mostrando una actitud que sorprendía a mis ojos (sorpresa muy grata por otro lado) o aquella noche en donde lo negro quería prevalecer sobre lo amarillo (pero ay amigo, para gustos los colores) y en donde el tatuaje se convierte en debate.

Al final, quizás esto sea el fin de algo y el inicio del todo o quizás esto no sea nada, pero que nos quiten lo bailao.

No creo en los arrebatos y en el nacimiento de sentimientos prematuros y extremos al mismo tiempo en el pequeño ámbito. Lo bueno requiere un tiempo, lo magnífico un tiempo y un esfuerzo. Cuando aquel día me decidí, escribí lo que debía de ser,  gran parte así ha sido, y lo que falta de ser podrá ser y/o no podrá ser.

2 comentarios por mucho »

  1. 1

    Seleti txapeldun, milurteko herri gorria, (isilpean gordeko dugu)

  2. 2

    seleti escribió,

    Ya sabes más Euskera que yo. Un saludo compañero.


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